"Espero que no vayan a rezar después de lo que hicieron... Dios los vio". El accidentado partido entre el Al-Taawoun y el Al-Hilal en la Liga Profesional Saudí estuvo marcado por una fea provocación que fue mucho más allá del fútbol y dolió en las conciencias. Algunos aficionados del equipo anfitrión, el Al-Taawoun, recurrieron a un método inconcebible para poner nervioso y provocar a la estrella portuguesa del rival, Ruben Neves. Las gradas corearon el nombre del difunto futbolista Diogo Jota, fallecido a una edad temprana como consecuencia de un trágico accidente de tráfico en España en julio del año pasado, y que además era muy amigo de Ruben Neves. Utilizar la memoria de Jota, que perdió la vida en la cima de su carrera, en un partido de fútbol sólo para desgastar psicológicamente a un jugador rival generó una gran indignación en todo el mundo del fútbol. Al ponerse delante de las cámaras al final del partido tras este traumático e irrespetuoso incidente, el experimentado centrocampista del Al-Hilal, Ruben Neves, tuvo dificultades para contener las lágrimas y no ocultó su enfado. Sintiendo aún profundamente el dolor por la pérdida de su íntimo amigo, Neves dio una durísima respuesta a estos cánticos inhumanos de la afición rival desde una perspectiva religiosa y moral. Esta rebelión emocional de la estrella portuguesa, que recordó a todos que el fútbol es sólo un juego, fue apoyada por millones de personas en las redes sociales.
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